Tras licenciarme en la Universidad DePaul, decidí seguir estudiando y convertirme en abogado.
Mi primer trabajo como abogado en ejercicio fue como fiscal de la ciudad de Chicago. Más de dos décadas después, he hecho de todo, desde defensa criminal y lesiones personales hasta derecho de familia.
En todos estos tipos de casos tan diferentes, comprendí que siempre había una cosa en común: mis clientes necesitaban a alguien de su lado. Aprendí a ser ese defensor, a escuchar la historia de mis clientes y a ayudarles a seguir luchando, costase lo que costase.
En la época en que fundé mi primer bufete, adopté legalmente a mi hijo. Aunque siempre me apasionó lo que hacía, formar una familia me dio un nuevo propósito.
Aprendí a llevar un negocio, a comercializar mis servicios y aún así tener tiempo para ofrecer a mis clientes un asesoramiento jurídico de primera categoría. Durante muchos años, respondí a cada llamada de mis clientes, de día o de noche.
Este activismo me inculcó una profunda comprensión de la difícil situación de las personas trabajadoras. Sé lo que es esforzarse al límite, sacrificarse por la familia y a lo que pueden llevar las presiones para mantenerla.
Mi experiencia impulsa mi compromiso inquebrantable con los clientes de workers’ compensation. Entiendo el miedo, la frustración y la tensión financiera.